Condiciones para el teletrabajo: la salud también se cuida en casa

Con la llegada del coronavirus, el teletrabajo se convirtió en una necesidad para millones de españoles que no estaban acostumbrados a él. Sin embargo, no consiste simplemente en enviar a casa al trabajador: muchas personas forzadas estas semanas a adoptar el teletrabajo carecen de un espacio con condiciones ergonómicas, algo que puede ocasionar numerosos trastornos de salud.

condiciones para el teletrabajo

¿Disponemos en nuestros hogares de las condiciones para el teletrabajo? Entre todos los cambios que la irrupción de la COVID-19 introdujo en nuestra vida, uno de los primeros –y de los más importantes, por el tiempo que destinamos a ello cada día– tuvo que ver con nuestra forma de trabajar. Con las medidas y restricciones sanitarias, gran parte de las oficinas cerraron sus puertas y, en el mejor de los casos, las empresas optaron por el teletrabajo –siempre que fuera posible– para proteger la salud de los empleados.

Sin embargo, muchas han tenido que adaptarse a ello a marchas forzadas debido a que, en España, antes de la llegada de la pandemia, esta práctica apenas estaba implantada, sobre todo en comparación con nuestros vecinos europeos. Un estudio de Eurostat indica que, en 2018, apenas un 4,3% de los empleados trabajaban a distancia, casi un punto por debajo de la media del continente y muy lejos de los porcentajes de lugares como Finlandia, Luxemburgo o Países Bajos, todos ampliamente por encima del 10%.

¿Cuáles son las mejores condiciones para el teletrabajo?

Aunque con las diferentes fases de la desescalada muchas de las corporaciones también están planteando soluciones para ir volviendo paulatinamente a la normalidad, hoy el teletrabajo sigue siendo una realidad para millones de personas que realizan sus tareas en entornos no siempre adaptados, un riesgo ya señalado antes de la llegada de la pandemia. «Existe una clara necesidad de formación para el trabajador en temas como seguridad, ergonomía, planes contra incendio, calidad del aire interior, seguridad eléctrica, accidentes y planificación de desastres, al evidenciar que aún hay mucho por hacer en este campo en la actualidad», escribían médicos y expertos en medicina preventiva y salud laboral en el informe Teletrabajo, un enfoque desde la perspectiva de la salud laboral. En él, apuntaban a la necesidad de garantizar un puesto de trabajo adecuado y seguro para poder desarrollar las tareas con normalidad.

De hecho, la urgencia con la que el teletrabajo ha tenido que implantarse debido a la pandemia ha hecho que nuestro cuerpo se resienta. El entorno doméstico, a menudo poco adaptado para las actividades laborales, no siempre es el más adecuado para una jornada al uso –o, incluso, más larga de lo habitual–. La falta de mobiliario ergonómico, de espacios habilitados y de equipos informáticos o material de oficina adaptado ha derivado, en muchos casos, en problemas de espalda o molestias en los ojos al pasar más horas de las habituales frente a la pantalla, elemento también protagonista por excelencia en las horas de ocio a través de televisores, tabletas o smartphones. El malestar físico a la hora de ponerse a trabajar en casa también puede verse agravado por desajustes vitamínicos y hormonales debido al confinamiento –por ejemplo, de la vitamina D que recibimos al tomar el sol– o por los problemas derivados de una peor alimentación o de la falta de ejercicio físico, frecuentes a lo largo de estos meses.

Sin embargo, según alertan los expertos, el teletrabajo ha hecho mella sobre todo en nuestro bienestar psicológico. «Estas nuevas formas de trabajo introducen nuevos riesgos en nuestras vidas, especialmente porque caminamos hacia una sociedad de trabajo de 24 horas, donde un horario regular corre el riesgo de convertirse en una rareza», alerta Francisco Díaz Bretones, profesor titular de Psicología Social de la Universidad de Granada, que apunta a los riesgos de la nula desconexión digital del trabajo y de transformar nuestros espacios de descanso en lugares de trabajo, donde la jornada laboral puede extenderse sin límite.

Precisamente esa sensación de conexión constante es una de las cuestiones más problemáticas para nuestro bienestar mental, aún más en aquellos casos donde la conciliación –o la falta de ella– es otro de los problemas añadidos para que se produzcan las correctas condiciones para el teletrabajo. «Todos estos riesgos pueden perjudicar nuestra salud provocando, en principio, estrés y agotamiento, que luego tienen implicaciones sobre la salud física –problemas cardiovasculares, trastornos músculo-esqueléticos por las largas jornadas frente al ordenador o desórdenes gastrointestinales por la ruptura de ritmos de comida– y psicosocial –depresión, ruptura de relaciones sociales y familiares, aislamiento o soledad–», advierte Díaz.

Las condiciones para el teletrabajo mejoran cuando intentamos mantener unas rutinas fijas lo más similares posibles a las de nuestro trabajo de la oficina: hacer ejercicio, cuidar lo que comemos, cómo dormimos o limitar el tiempo que pasamos frente a la pantalla. Estos son algunos de los consejos de los expertos para que el teletrabajo no afecte a nuestra salud y aprovechar las ventajas que puede reportar una modalidad laboral que parece que ha llegado para quedarse. La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ya anunció que está preparando una Ley Reguladora del Trabajo a Distancia que fije la conciliación, el derecho al descanso y la desconexión digital.

Por ETHIC

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