Desconexión digital o cómo garantizar el tiempo de descanso

El término conocido como "desconexión digital" generará un debate sobre las relaciones laborales en un futuro cercano. Este desafío ya ha entrado en la agenda de las grandes empresas con una nueva ley que, siguiendo la senda de Francia, regula este derecho para preservar el tiempo de ocio y descanso.

¿Qué es exactamente la desconexión digital del trabajo? "El teléfono al que llama está apagado o fuera de cobertura. Por favor, inténtelo de nuevo más tarde". ¿Cuánto tiempo hace que no escuchas este mensajes? O, peor aún, ¿cuánto hace que tu smartphone no dice estas palabras? Desde que apagamos el despertador por la mañana hasta el último vistazo a las redes sociales antes de dormir, nuestros dispositivos están permanentemente operativos y dispuestos a recibir llamadas y mensajes.

  1. Adicción al trabajo versus desconexión digital
  2. Ley Orgánica de Protección de Datos y Garantía de los Derechos Digitales reconoce la desconexión digital del trabajo
  3. Francia, un país pionero en la desconexión digital del trabajo
  4. La gestión de las tecnologías será clave en la desconexión digital del trabajo

Según un estudio reciente del portal Rastreator, los españoles pasamos una media de tres horas y 51 minutos al día pegados al teléfono móvil. La misma encuesta refleja que 7,6 millones de personas se consideran ‘adictos’ a ello. Podemos estar constantemente enchufados a Internet, consultar nuestras redes y permanecer en contacto con nuestros seres queridos, nuestros jefes o nuestros clientes. ¿Pero cuál es el precio de permanecer conectados y disponibles a cualquier hora del día?

Adicción al trabajo versus desconexión digital

Aunque esta premisa pueda resultar un tanto inocente o fácil de conseguir, no lo es tanto. O, al menos, eso es lo que se desprende de las últimas investigaciones. Según un estudio de investigadores de la Universidad Jaume I, un 12% de los trabajadores españoles sufren algún tipo de adicción al trabajo -es decir, dedica más de doce horas diarias a actividades laborales en casa o en la oficina-.

Incapacidad para delegar tareas en el resto de los compañeros, distanciamiento de las relaciones familiares y sociales, irritabilidad, ansiedad, problemas para conciliar el sueño… Son algunos de los síntomas que podrían indicar que somos workaholics, la palabra que utilizan los angloparlantes para definir este tipo de problema.

La situación se ha visto agravada, más si cabe, por la posibilidad que ofrecen las nuevas tecnologías de estar permanentemente en contacto con la oficina, incluso cuando estamos de vacaciones: las cifras de una encuesta realizada por la consultora Randstad refleja que casi 3 de cada 10 personas no consiguen dejar de pensar en el trabajo durante sus vacaciones, un 15% sigue pendiente de llamadas de la oficina y el 8% sigue conectado través de internet.

La Ley Orgánica de Protección de Datos y Garantía de los Derechos Digitales reconoce la desconexión digital del trabajo

Desde 2018, los trabajadores españoles pueden irse de vacaciones con el derecho, reconocido por ley, a que su jefe, sus compañeros y sus clientes no les molesten en vacaciones. La Ley Orgánica de Protección de Datos y Garantía de los Derechos Digitales, que entró en vigor en diciembre del pasado año, reconoce la desconexión digital del trabajo como una condición indispensable en las relaciones laborales por primera vez en nuestro país.

En su artículo 88, esta nueva normativa reconoce que los trabajadores y empleados públicos tienen derecho a que se respete su tiempo de «descanso, permisos y vacaciones». Además, se pide a las empresas que elaboren políticas internas dirigidas a los trabajadores -incluidos los que ocupan puestos de alta dirección- para definir cómo ejercerán su derecho a la desconexión. 

Francia, un país pionero en la desconexión digital del trabajo

En la reforma laboral de 2017, Francia introdujo una medida pionera: el derecho a la desconexión digital del trabajo. Los empleados pueden negarse a abrir un correo electrónico, o un mensaje de trabajo más allá de su jornada laboral.

Que Francia haya sido el primer país en legislar la desconexión digital del trabajo no es casualidad. Francia es conocida por su especial sensibilidad con los derechos de los trabajadores. Fue un país pionero en reducir, por ley, la jornada laboral de 40 a 35 horas. El problema está en que el país galo suele añadir un montón de cláusulas y excepciones al margen de su corpus legal y, en muchas ocasiones, hay una considerable brecha entre lo escrito y los hechos.

Si bien la jornada media laboral de los franceses está por debajo de la de la eurozona, no es una diferencia notable: 39,4 horas a la semana, frente a 40,9. Esto se debe a la flexibilidad de la norma, que permite a los empresarios hacer vericuetos para que sus empleados sigan dedicando, en muchas ocasiones, más de las 35 horas oficiales –algo que tiene mucho que ver con la última crisis económica, y un mayor miedo a perder el puesto de trabajo–. 

La desconexión digital del trabajo pretende que el empleado «no se sienta culpable por no abrir un correo electrónico de su jefe fuera de su horario laboral»

Sin embargo, algunos sectores empresariales, apoyados por expertos economistas de la rama conservadora, han criticado una excesiva intrusión en las normas de funcionamiento de las compañías, pretendiendo aplicar reglas generales en situaciones que difieren mucho unas de otras. Existen otras corrientes que han criticado la nueva norma justo por todo lo contrario: no hay multas ni medios coercitivos para las compañías que la incumplan. Y su promulgación oculta otras reformas laborales reivindicadas hace mucho tiempo y de mayor calado que llevaron a violentas protestas callejeras hace dos años. Para este sector crítico se ve, de alguna manera, como migajas para aplacar el hambre de cambio en el terreno laboral. 

desconexión digital del trabajo

La gestión de las tecnologías será clave en la desconexión digital del trabajo

«Hoy en día, las herramientas digitales están borrando el límite entre la vida personal y la profesional», escribió Bruno Mettling, director de recursos humanos del gigante de telecomunicaciones Orange, en un informe para el Gobierno antes de que entrara en vigencia la nueva ley. «Con esta acumulación de correos electrónicos, y estos empleados que regresan agotados del fin de semana porque no se han desconectado, no es la mejor manera de ser eficaces en las empresas». Añadía, además, que los empleados se sentían cada vez más libres para revisar sus correos electrónicos personales en el oficina: después de todo, ya no había ningún principio ni final claro para sus horas y días de trabajo. 

Por tanto, carecer del derecho a la desconexión digital del trabajo cuando salimos de él puede ser incluso negativo para la productividad dentro de la jornada laboral. Sin duda, un efecto adverso en el que muchos empresarios no caen cuando no se cortan en mandar un email a sus empleados en sus días de vacaciones, afectando también a su entrono familiar.

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