Detén la pérdida y el desperdicio de alimentos. Por la gente. Por el planeta.

Cuando en 2019 la 74a Asamblea General de las Naciones Unidas designó el 29 de septiembre de 2020 como un nuevo Día Internacional de Conciencia de la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos seguro que no podían imaginar que iba a celebrarse durante una pandemia mundial como la que estamos viviendo.

Desperdicio alimentario

La COVID-19 ha puesto de relieve la pérdida y el desperdicio de alimentos, haciéndonos ver la necesidad de transformar y reequilibrar la forma en la que producimos y consumimos. El abastecimiento de alimentos ha sido muy diferente de unos países a otros. En general en Europa no ha habido un suministro de alimentos insuficiente pero sí que hemos visto interrupciones en las cadenas de producción y distribución de algunos productos o graves problemas de escasez de mano de obra y condiciones dignas de trabajo.

Según Naciones Unidas, “las medidas de cuarentena, el cierre de la industria hotelera y las escuelas... han contribuido al problema de la pérdida alimentaria, en donde los productores y distribuidores no han encontrado mercados a los que abastecer y, por ende, su producto se ha echado a perder.

En el otro extremo de la cadena, las compras compulsivas por parte de los consumidores durante la pandemia provocó un gran desperdicio alimentario y el desabastecimiento en los supermercados, los cuales tampoco podían donar comida a unos bancos de alimentos apurados por una demanda creciente a causa del incremento del desempleo”.

¿Qué diferencia existe entre pérdida y el desperdicio de alimentos?

Aunque en otros artículos ya hemos comentado la diferencia entre estos dos términos conviene recordar brevemente que, pérdida de alimento es la disminución en la cantidad o calidad de los alimentos antes de llegar a su fase de producto final o a la venta minorista. Es decir ocurre en explotaciones agrícolas, almacenes y transporte. Por ejemplo, la pera que se cae de un camión.

Cuando los alimentos son aptos para el consumo humano, pero no se consumen debido a que se deja que se estropeen o son descartados por los minoristas o los consumidores, es cuando hablamos de desperdicio de alimentos. Siguiendo con el ejemplo anterior, la pera que se pudre en la frutería, restaurante o en nuestro hogar es desperdicio.

desperdicio de alimentos

 

¿Por qué debemos reducir la pérdida y desperdicio de alimentos?

El lema de este primer Día Internacional de Conciencia de la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos, es: Detén la pérdida y el desperdicio de alimentos. Por la gente. Por el planeta.

Las consecuencias de la pérdida y desperdicio afectan directamente a las personas. Según el último informe de la FAO “El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo” se estima que casi 690 millones de personas pasaban hambre en 2019 (un aumento de 10 millones de personas desde 2018 y de casi 60 millones en cinco años).

Además, debido a la recesión económica desencadenada por la COVID-19 hasta 132 millones pueden empezar a padecer hambre en 2020. Mientras tanto, cada día se pierden y desperdician toneladas y toneladas de alimentos comestibles. Algunos datos:

  • En el mundo se desperdician o pierden un tercio de los alimentos que se producen.
  • Una cuarta parte de las pérdidas y el desperdicio de alimentos mundiales permitirían alimentar a 870 millones de personas. Las de Europa a 200 millones.
  • El aumento previsto de la población de 7.000 a 9.000 millones de habitantes requerirá un incremento mínimo del 70 % del abastecimiento de alimentos en 2050.
  • En España desperdiciamos 176 Kg por persona y año.

Desde Naciones Unidas nos invitan a conocer “El mapa de la vergüenza”, los porcentajes de desnutrición en todo el mundo, y nos piden que lo recordemos cada vez que tiramos alimentos a la basura. Los puedes consultar desde la web http://www.fao.org/state-of-food-security-nutrition/2-1-1/en/

Sin duda es un problema global, tanto es así que se ve reflejado en el Objetivo de Desarrollo Sostenible 12, producción y consumo responsables, incluso establece una meta específica:

“12.3 - De aquí a 2030, reducir a la mitad el desperdicio de alimentos per capita mundial en la venta al por menor y a nivel de los consumidores y reducir las pérdidas de alimentos en las cadenas de producción y suministro, incluidas las pérdidas posteriores a la cosecha.”

Aunque no entraremos en detalle hay que señalar cómo la reducción de las pérdidas y el desperdicio de alimentos podría tener consecuencias en el logro de otros ODS relativos al sistema alimentario y también ambientales. También los progresos en otros ODS tendrán repercusiones beneficiosas para alcanzar la meta 12.3.

A modo de resumen la siguiente figura de la FAO muestra la relación entre los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la pérdida y el desperdicio de alimentos.

desperdicio de alimentos

FAO. 2019. El estado mundial de la agricultura y la alimentación. Progresos en la lucha contra la pérdida y el desperdicio de alimentos.Roma.

Hemos visto porqué detener la pérdida y el desperdicio de alimentos “por la gente”, tal y como dice el lema de este año, veamos porqué actuar “por el planeta”.

Según el informe de la FAO, “en general, la pérdida y el desperdicio de alimentos tienen 3 tipos de huellas ambientales cuantificables: las emisiones de GEI (huella de carbono), la presión sobre los recursos de tierra (huella de tierra) y la presión sobre los recursos hídricos (huella de agua). Estas huellas pueden afectar a su vez a la biodiversidad”.

Algunos datos de la FAO:

  • La huella de carbono mundial de la pérdida y el desperdicio de alimentos, sin contar las emisiones derivadas de los cambios de uso de las tierras, es de 3,3 gigatoneladas de equivalentes de dióxido de carbono (CO2), lo que representa cerca de 7 % de las emisiones totales de GEI. 

  • La utilización de recursos de aguas superficiales y subterráneas (aguas azules) atribuible a los alimentos perdidos o desperdiciados es de alrededor de 250 km3, lo que representa aproximadamente el 6 % de la extracción total de agua. Casi tres veces el volumen del lago de Ginebra (89 km3).
  • En la producción de alimentos que se pierden o se desperdician, se utilizan casi 1.400 millones de hectáreas, equivalentes a cerca del 30 % de las tierras agrícolas del mundo. 


Además, la pérdida y desperdicio de alimentos también es un problema económico. Según la FAO el costo total es de mil millones de dólares, alrededor de 700 mil millones en costos ambientales y unos 900 mil millones en costos sociales.

¿Qué podemos hacer para reducir la pérdida y desperdicio de alimentos? ¿Qué puedo hacer yo?

En esta infografía de la web de la Estrategia “Más alimento, menos desperdicio” podemos ver cómo la pérdida y desperdicio de alimentos se dan en toda la cadena alimentaria. Todos debemos actuar.

desperdicio de alimentos

Infografía de la web Estrategia “Más alimento, menos desperdicio” (https://menosdesperdicio.es)

Queremos terminar este artículo con 10 tips para que tú puedas hacer frente al desperdicio alimentario. Ten en cuenta que el desperdicio alimentario en nuestros hogares llega al 42 %, el más elevado de toda la cadena alimentaria.

  1. Planifica tu compra en función de los alimentos que necesites y de una dieta sostenible. No te dejes llevar por la compra compulsiva.
  2. Antes de nada, prepárate un menú semanal basado en verduras y frutas de proximidad y de temporada y compra sólo lo necesario para cocinarlo.
  3. No te dejes tentar por las ofertas (tipo 3X2) y procura no hacer la compra con hambre.
  4. Organiza tu frigorífico: yogures y quesos en el estante superior; en la parte central alimentos cocinado; carnes, aves o pescados en los estantes inferiores; abajo, en los cajones, verduras y hortalizas; y en la puerta productos que no necesitan mucho frío para conservarse.
  5. Programa el termostato de la nevera a +5 °C y del congelador a -18 °C. Temperaturas más frías, además de ser inútiles para conservar bien los alimentos, incrementan el consumo de energía: un 5 % más de consumo por cada grado de menos.
  6. No confundas las indicaciones de fechas de consumo preferente y fecha de caducidad. Cuando llega la fecha de caducidad, no podemos comer ese producto. Pero una vez expira la fecha de consumo preferente los alimentos se pueden comer (pero no se pueden comercializar).
  7. Al cocinar, prepara las raciones adecuadas.
  8. Aprovecha los restos de alimentos y practica la cocina de aprovechamiento con tu creatividad o apoyándote en las recetas de aprovechamiento que encontrarás en internet. También puedes fabricar compost.
  9. Utiliza aplicaciones como Encantado de Comerte, estarás ayudando a frenar el desperdicio de alimentos en tiendas y restaurantes.
  10. En el restaurante pide solo lo necesario, siempre podrás añadir más comida al final. Si aún así ha sobrado, no te de apuro, pide que te prepararen los restos para llevar.

¡¡Pasa a la acción!! Por tu salud y por la del planeta.

Por Ana Lapeña, ECODES

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