Contaminación acústica: más que un problema urbano

Lejos de quedar restringido a las ciudades, el ruido es un agente perturbador que altera la normalidad de los ecosistemas y las especies que los habitan.

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Con la señal horaria de las seis, los principales rostros del periodismo se disponen a explicar la actualidad de la jornada. Amanece el día y el bullicio arranca en la ciudad. El silencio de la noche da paso a la estridencia que caracteriza la vida urbana. El ruido del despertador, el del obrero que arregla la vía, el claxon del automóvil, el silbato del policía, el timbre del colegio, el teléfono de la oficina. El llanto del niño, el motor de los vehículos, el ladrido del perro, el chirrido de la puerta, las cadenas oxidadas de un columpio. El ruido forma parte de nuestro día a día, lo hemos incorporado con normalidad a nuestras vidas menospreciando la huella que este agente contaminante genera en nuestra salud. 

Se calcula que dentro de los países de la Unión Europea cerca de 3 millones de personas están expuestas a niveles de ruido ambiental superiores a los 65 decibelios, límite de tolerancia recomendado por la OMS, siendo España el país con mayor contaminación acústica de la Unión Europea y el segundo a escala mundial tras Japón. 

Se trata de una problemática ambiental que genera molestias a casi 20 millones de europeos. Alrededor de 8 millones de personas sufren trastornos del sueño a causa del ruido, problema responsable de 43.000 hospitalizaciones al año en la Unión Europea. Además de pérdida auditiva, el ruido provoca estrés, ansiedad, pérdida de memoria y dificulta el aprendizaje. La contaminación acústica causa hipertensión y enfermedades cardiovasculares, dando lugar a 10.000 muertes prematuras al año, según informa la Agencia Europea de Medio Ambiente. 

Lejos de quedar restringido al entorno urbano, el ruido es un agente perturbador que altera la normalidad de los ecosistemas. Esta es la principal conclusión a la que ha llegado un estudio realizado por la Universidad del Estado del Colorado cuyos resultados han sido publicados en la revista Science. La investigación revela que un 63% de las áreas naturales protegidas de EE.UU. registra ruidos de origen humano que duplican el volumen de los sonidos de la naturaleza. Y en un 21% de estas áreas el nivel del ruido multiplica por diez los niveles naturales. 

Efectos de la contaminación acústica en la naturaleza

La contaminación acústica es un problema medioambiental cuyos efectos adversos solían relacionarse con las poblaciones humanas expuestas. Sin embargo, este estudio pone el acento sobre los efectos nocivos de este tipo de contaminación para la vida silvestre. Aunque no se han hecho estudios tan exhaustivos en otros países, biólogos españoles han informado de que la contaminación sónica también es común en espacios naturales de España y del resto de Europa. El transporte, la industria y la construcción se erigen como las principales causas. 

La supervivencia de la vida silvestre depende, en gran medida, del sentido de la audición. Muchos animales utilizan señales acústicas para relacionarse, encontrar alimento, aparearse, localizar tanto a sus depredadores como a sus presas. Un grupo de científicos holandeses constató en 2011 que el Parus Major –un tipo de pájaro urbano conocido también como carbonero– había tenido que alterar su comportamiento natural a consecuencia de la contaminación sónica. El estudio, publicado en la revista PNAS (Proceedings of the National Academy of Science of the United States of America), ponía de manifiesto que la contaminación acústica en la naturaleza entorpecía el apareamiento de esta especie: el nuevo canto de los pájaros resultaba menos atractivo para las hembras.

El ruido de las grandes ciudades amenaza la supervivencia de la vida silvestre. El declive de la población de las especies conducirá a la pérdida de biodiversidad y afectará significativamente a la calidad de los ecosistemas. La crisis ambiental a la que asistimos afectará al desarrollo de países y sociedades. «Los sistemas naturales que apoyan la economía, las vidas y los medios de subsistencia en todo el planeta están en peligro de degradación rápida y colapso, al menos que haya una acción rápida, radical y creativa para conservar y utilizar sosteniblemente la variedad de vida en la Tierra», advertía el Convenio de la Diversidad Biológica hace apenas unos años. Implantar políticas públicas y fomentar las actuaciones colectivas para frenar la destrucción del patrimonio natural son los primeros pasos para que el silencio y la paz continúen reinando en la naturaleza.

Por Pau Castelló

Etiquetas: Naturaleza saludable Contaminación Urbanismo

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