Divulgación del conocimiento o cómo devolver a la sociedad la inversión en universidades

«Las universidades tienen que verificar que están devolviendo a la sociedad los recursos que les han dado». Francisco Javier Pérez Trujillo, director de la Oficina de Transferencia de Resultados de Investigación (OTRI) de la Universidad Complutense, habla de los retos de la divulgación del conocimiento.

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Tradicionalmente, en las Oficinas de Transferencia de Resultados de Investigación (OTRI) de las universidades españolas se han denominado «Unidades de Divulgación Científica» a esos agentes encargados de promocionar la cultura científica, tecnológica y de la innovación, a través de actividades como comunicación científica o difusión de los resultados que genera la investigación en estos organismos. Sin embargo, yo iría un poco más allá y las llamaría Unidades de Divulgación del Conocimiento o de Transferencia de Conocimiento. Esto tiene sentido, sobre todo, en una universidad como la nuestra –la Universidad Complutense de Madrid–, que tiene un campus tan amplio en temas de conocimiento, desde lenguas a ingenierías, pasando por ciencias sociales, humanidades, jurídicas, económicas y biomédicas.

Esa divulgación se tendría que referir no solamente a los hitos más relevantes o punteros fruto de una determinada línea de investigación, sino también acercarse a otros estratos de la sociedad como a la gente joven, a nuestros jubilados, a quienes han pasado por la universidad o a quienes no han podido hacerlo, pero están interesados en estos temas.  En otras palabras: tenemos que responder de los recursos que nos da la sociedad.

En la universidad, hasta la actualidad, se nos han pedido pocas cuentas. Los Consejos Sociales de las universidades están dando mucha importancia a esta faceta: realmente tienen que verificar que se está devolviendo a la sociedad esos recursos que nos han dado. Desde ese punto de vista, estamos empezando y aún queda un largo camino por recorrer. Me satisface que la transferencia de conocimiento sea cada más importante y que a los profesores no solo se nos pidan una serie de publicaciones científicas que las leen un grupo muy reducido de gente que trabaja en ese campo de investigación. Es muy importante que alguien que va a entrar en la universidad dentro de dos años vea qué se está haciendo aquí, que los trabajadores conozcan qué se hace con sus impuestos en las universidades públicas, que cale en la sociedad la importancia de una educación pública que vale muchos miles de euros y que se conciencie del papel de la divulgación.

Universidades, profesores y medios, responsables de la divulgación

Como investigador, soy consciente de la falta de tiempo para compaginar la investigación y la divulgación, pero si simplemente divulgásemos un artículo al año, ¿qué nos supondría? ¿Una mañana de trabajo? Solamente en el caso de la Complutense, si lo multiplicamos por los 6.000 profesores, en la Unidad de Divulgación estaríamos desbordados. Hay que concienciar de esta idea en los decanatos y en los grupos de investigación, y es reconfortante ver que ya se le está dando la importancia que merece. 

El principal reto de la divulgación hoy en día está en la educación, tanto en los contenidos que tenemos que divulgar como en los que reciben esa información. Personalmente, me gusta encender la televisión y ver programas que –aunque están en franjas horarias no muy buenas de momento–, se habla de divulgación, de conocimiento, de patentes y de otros hechos importantes que se están llevando a cabo en nuestras universidades y centros de investigación. Es un primer paso, aunque hacen falta más apoyos y más recursos económicos. Es preciso que haya acciones para apoyar las unidades de divulgación del conocimiento, y también se necesita convencer a los medios para que nos dejen más espacios en su programación. Con esto, lograremos un cambio que va a calar en nuestros jóvenes y en nuestros mayores, y que va a ser muy importante para el futuro de la sociedad.

(*) Francisco Javier Pérez Trujillo, director de la Oficina de Transferencia de Resultados de Investigación (OTRI) y catedrático de la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad Complutense de Madrid.

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