Emprender para luchar contra la despoblación

El 13% del territorio español ya es oficialmente un desierto demográfico: la España vacía, o vaciada, continúa desangrándose a ritmos cada vez mayores y perdiendo más de cinco habitantes cada hora. Sin embargo, algunos emprendedores han decidido utilizar la tecnología para luchar contra la despoblación.

despoblación

«Al final, como dice un colega portugués, las ciudades hoy quieren ser verdes, sostenibles e inteligentes sin tener en cuenta que eso ya existe… y que se llama campo». Con estas palabras reivindicaba Teresa López, presidenta de la Federación de Asociaciones de Mujeres Rurales, el papel del mundo rural en la sociedad española durante su intervención en el foro Razones para quedarnos: estrategias frente a la España despoblada, organizado por el periódico La Opinión-El Correo de Zamora, Prensa Ibérica y Grupo Zeta en Zamora en el mes de febrero. En él, profesionales de todos los sectores –incluida Teresa Ribera, vicepresidenta de Transición Ecológica y Reto Demográfico– analizaban en Zamora el grave problema de la despoblación desde una de las provincias que más la sufre: en lo que va de siglo, su número de habitantes se ha reducido más de un 15%.

Por desgracia, no es un problema exclusivo de esta provincia castellanoleonesa. El 13% del territorio ya es oficialmente un desierto demográfico y, según datos de del Instituto Nacional de Estadística, en el 96% del territorio viven poco más de la mitad de los habitantes del país –o, dándole la vuelta, el 46,7% de los españoles habitan en un centenar de municipios que apenas ocupan el 4% de la superficie española–. Las dos Castillas, Extremadura, Galicia y Aragón son las comunidades más damnificadas por la despoblación.

La falta de oportunidades laborales y de servicios básicos son algunas de las quejas más repetidas por aquellos que tienen que abandonar, sin desearlo, el medio rural. A eso se suman las deficiencias en transporte o telecomunicaciones, ya que pese a que nuestro país lidera la implantación de fibra óptica en la UE, la velocidad mínima a la que aspiran desde Bruselas no llega a más del 25% de la población: según las estimaciones publicadas por Hispasat hace tres años, en más de 4.000 municipios no se alcanzan esos treinta megas y, en otros 2.600 localidades, ni siquiera los diez. Y, en un mercado cada vez más digitalizado, las carencias de conectividad dificultan la modernización de las industrias locales, la implantación del teletrabajo y se lo ponen difícil a quienes optan por abrir su propio negocio o proyecto en las zonas despobladas. Cabe destacar que, quienes lo hacen, son en su mayoría mujeres, que conforman el 54% de los emprendedores rurales –en las ciudades, el porcentaje apenas alcanza el 30%–.

El emprendimiento, la solución a la despoblación 

«Si no cuentas con recursos propios, no puedes emprender en el mundo rural sin hipotecarte. Si quieren ayudar verdaderamente a quienes deciden volver al pueblo, una buena medida sería pagar la cuota de autónomo durante uno o dos años a la gente que se empadrona en una localidad pequeña, algo que serviría para fijar población y desahogarnos de la inversión inicial, que es muy elevada. Para un ayuntamiento, 300 euros de ayuda no supone mucho dinero, pero para alguien que está empezando sí lo es», sugiere Nuria Álvarez, propietaria de la empresa Agroberry, proyecto que le impulsó como ganadora de los Rural Inspiration Awards.

Con la carestía de la vida en la ciudad, muchos emprendedores han optado por lanzar sus ideas en zonas más despobladas, que se han convertido en un vector de oportunidades. Según Eurostat, el emprendimiento en zonas poco pobladas ha crecido un 3,4% desde el año 2009. Así, España se ha convertido en el tercer país de la Unión Europea con más autónomos en zonas rurales –un 18,6% del total, solo por detrás de Países Bajos y Francia, con cifras que rondan el 22%–.

Por ejemplo, hace unos meses, unos jóvenes pusieron en marcha Rural Talent, una incubadora de startups en el que todo el desarrollo de las ideas y proyectos se lleva a cabo en zonas rurales –durante seis meses, un mínimo de quince emprendedores conviven y ponen en marcha su empresa en casas que los propios ayuntamientos les ceden–. Aunque no es la única, ya que desde Fademur arrancaron en 2018 Ruraltivity, una herramienta para impulsar de forma integral, gratuita y personalizada, proyectos de emprendimiento en el medio rural. 

La digitalización rural, clave para el emprendimiento y la despoblación  

«Favorecer el emprendimiento y el desarrollo de nuevos modelos de negocio en nuestro medio rural es una de las medidas concretas que aborda la estrategia de digitalización. En este sentido, cabe destacar las iniciativas que estamos desarrollando para promover e implantar las figuras de las smart villages y start-up villages en nuestro territorio. Su presencia y desarrollo son elementos claves para conseguir un poblamiento activo, dinámico y captador de talento en nuestro medio rural», explican desde el Ministerio de Agricultura, responsable último de las políticas de empleo verde, llamado a ser decisivo para el futuro de las zonas en riesgo de despoblación. Agricultura ecológica, turismo rural o actividades relacionadas con la naturaleza, son algunos de los sectores en los que se juega que la España vaciada deje, algún día, de estarlo.

Por ECODES

Etiquetas: Innovación Urbanismo

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