Las principales amenazas para la salud en esta década

Cada año, la Organización Mundial de la Salud publica una lista de diez desafíos relacionados con la salud a los que nos enfrentamos. Este 2020, con la declaración de emergencia climática, la lista ha aumentado hasta los trece puntos.

El estreno de los ¿felices? años 20 de este nuevo siglo augura un cambio de paradigma e intensifica la necesidad de redefinir las dinámicas que hasta ahora han regido el mundo para cumplir con los desafíos planteados en la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Dicho de otro modo: este año se inicia la cuenta atrás para frenar la emergencia climática.

Por eso, la OMS recuerda, como cada enero, las principales amenazas que deberemos afrontar en los próximos meses y que podrían ser decisivas para la vida de las personas en los años venideros. Normalmente, la lista la componen 10 desafíos pero, como el tiempo apremia, este 2020 la organización ha añadido tres más. La mayoría de ellos, como asegura el director de la OMS, Tedros Adhanom Gebreyesus, «más que de una solución médica, dependen de medidas políticas».

  1. Que la salud llegue al debate climático

«La crisis climática es una crisis de salud». Así de contundente se muestra la OMS, que sitúa a la salud de las personas como principal motivo de preocupación por las consecuencia de la crisis climática. No se trata solo de la visible degradación del medioambiente –que, de seguir con las dinámicas actuales, augura un futuro con menos recursos–, sino de que los altos niveles de contaminación atmosférica provocan cada año más de 7 millones de muertes. A esto se le suma que los cada vez más frecuentes eventos climáticos extremos, como las sequías o las olas de frío, han incrementado la malnutrición y exacerbado la propagación de enfermedades infecciosas.

  1. Mejorar la asistencia en lugares en conflictos y crisis

Siria, Sudán, República Centroafricana, Yemen… Estos son solo algunos de los territorios que se encuentran en conflicto, muchos de ellos en activo desde hace más de una década. La situación de inestabilidad que viven los habitantes de estas regiones obliga a cada vez más personas a abandonar sus hogares y a buscar cobijo en otros países: solo en 2018, Naciones Unidas cifró en 30 millones el número de refugiados que, en su mayoría, tiene un acceso limitado a la atención médica. Por eso, el organismo pone de manifiesto la necesidad de tomar medidas políticas que acaben con los problemas territoriales y garanticen una mejora de la salud de los habitantes de estos territorios.

  1. Hacer que la atención médica sea más justa

Según calcula la OMS, existe una diferencia de 18 años en la esperanza de vida entre los países ricos y pobres. Para acabar con esta desigualdad, la entidad propone reforzar la atención primaria de salud para abordar desde el primer momento enfermedades no contagiosas como el cáncer o la diabetes, con una incidencia desproporcionada en los países de bajos recursos económicos.

  1. Ampliar el acceso a los fármacos

Otro de los grandes desafíos a los que nos enfrentamos si queremos cumplir con el tercero de los ODS –garantizar una vida sana para todos– es el de hacer accesible los medicamentos a los lugares más recónditos del planeta, mejorar la seguridad en la cadena de suministro y acabar con las falsificaciones y los productos farmacológicos de baja calidad.

  1. Detener las enfermedades infecciosas

Para este 2020 se espera que cerca de 4 millones de personas mueran víctimas de dolencias infecciosas como el VIH, la tuberculosis y la malaria, la mayoría en países de bajos ingresos. Para minimizar este impacto es imprescindible el compromiso de los países que se encuentran en una buena posición económica, pero, según apuntan desde la organización, «también es necesaria una mayor voluntad política y una mayor financiación para los servicios esenciales de salud».

  1. Una pandemia inevitable

Fortalecer los sistemas de salud del mundo es imprescindible para combatir uno de los grandes desafíos que nos acechan este año: el ataque de una nueva pandemia. Para la OMS, es inevitable que un virus altamente infeccioso se expanda a través del aire –el coronavirus que este enero se ha contagiado entre la población china y sigue haciéndolo en otros países, es un claro ejemplo de ello–, por lo que la organización hace un llamamiento a la prevención, ya que, según los cálculos de Naciones Unidas, el mundo se gasta mucho más en responder a brotes de enfermedades que a anticiparse a que sucedan.

  1. Asegurar alimentos y productos saludables para todos

Hoy, más de 805 millones de personas padecen hambre crónica. La escasez de alimentos y la inseguridad alimentaria son dos de las principales causas de la desnutrición que azota, sobre todo, las zonas más vulnerables del planeta. Al mismo tiempo y en el polo opuesto, el sobrepeso y la obesidad relacionadas con los malos hábitos alimentarios y el consumo de alimentos poco sanos son dos de las grandes epidemias de los países más ricos.

  1. Invertir en las personas que defienden nuestra salud.

La población mundial crece exponencialmente de año en año: se espera que para 2030 aumente en 1.000 millones de personas. Ante este reto demográfico el mundo necesitará 18 millones de trabajadores de salud adicionales -incluidas 9 millones de enfermeras y parteras- para tratar, sobre todo, a las poblaciones de bajos y medianos ingresos. Por eso, la OMS esboza como un reto político acabar con la subinversión en el sector y garantizar un salario digno a los profesionales.

  1. Proteger a los adolescentes

Cada año, los accidentes en carretera, el VIH, el suicidio y la violencia intrapersonal se cobran la vida de más de un millón de adolescentes de entre 10 y 19 años. De ahí que promover la salud mental, prevenir el uso de drogas e informar sobre las enfermedades de transmisión sexual, sean algunos de los principales frentes abiertos de Gobiernos e instituciones de todo el mundo.

  1. Ganarse la confianza pública

La desinformación y las fake news se han adueñado de las redes sociales. Cualquier sector o institución es susceptible de verse desprestigiada o desacreditada por los bulos. El campo de la salud no se libra de esta lacra, ya que en los últimos años ha visto cómo se erosionaba la confianza de la población en las instituciones públicas: basta ver cómo el movimiento antivacunas ha aumentado el número de muertes por enfermedades prevenibles. Así, recuperar la confianza a través de la educación científica se ha convertido en una necesidad vital para garantizar el bienestar de todos. 

  1. Aplicar positivamente las nuevas tecnologías

La aplicación de nuevas tecnologías en el ámbito de la medicina permite ofrecer diagnósticos mucho más acertados y ofrecer innovadoras terapias de forma presencial o a distancia. Sin embargo, también plantea un nuevo debate ético sobre los límites de la capacidad humana en la modificación genética o en la creación de nuevos organismos.

  1. Hacer un uso responsable de los medicamentos

La resistencia a los antibióticos se ha incrementado en los últimos años y amenaza con aumentar el número de enfermos y fallecidos. El mal uso de este tipo de fármacos, la falta de medicamentos seguros y de calidad, son algunas de las principales causas de este fenómeno, por lo que la investigación se configura como una condición imprescindible para garantizar el desarrollo.

  1. Mantener la atención médica limpia

La falta de agua, de higiene y saneamiento es uno de los graves problemas a los que se enfrentan a diario millones de personas. Esta situación, habitual en los países empobrecidos, se traslada también a sus sistemas de salud, lo que hace aumentar la probabilidad de infección para pacientes y trabajadores.

Por Jara Atienza

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