Mejora de la salud escolar: caminar hasta la escuela con un entorno seguro

Hace algunos años, los niños de pueblos y ciudades iban caminando a la escuela, y utilizaban las calles para el juego. Ahora ese modelo ha cambiado y se prioriza la movilidad en vehículo privado, limitando la autonomía de los niños con importantes consecuencias.

En España, hace pocas décadas, los niños y niñas de casi todos los pueblos y ciudades podían ir caminando a su centro educativo y usar las calles para el juego, sin acompañamiento de personas adultas. El modelo urbano actual prioriza la movilidad en vehículo privado y limita la autonomía de movimientos en la infancia con importantes implicaciones en su salud escolar. 

Ante esta situación las siguientes entidades: el Instituto de Salud Global –ISGlobal-, la Coordinadora en Defensa de la Bici –ConBici-, la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnado –CEAPA-, la Asociación de Viandantes A Pie, el grupo “La ciudad de los niños” de Acción Educativa, el Grupo de Estudios y Alternativas Gea21 y el Comité de Salud Medioambiental de la Asociación Española de Pediatría junto con diversos profesionales, todos ellos integrantes del “Seminario Movilidad e Infancia”, promueven una Proposición No de Ley para la conversión de los entornos escolares en áreas de protección de la salud de la infancia.

Señalan que, aparte de las consecuencias sobre la seguridad, es necesario visibilizar otros impactos sobre la calidad del aire y el espacio público que condicionan el desarrollo y la salud de la infancia.

Impactos que condicionan el desarrollo y la salud escolar de la infancia

  • Inseguridad. Se ha generado un círculo vicioso difícil de romper, la percepción de peligro por parte de las familias ha favorecido el aumento de los desplazamientos en vehículo particular. Pero a más coches, más riesgo, menos niñas y niños caminando. Los accidentes de tráfico son una de las principales causas de muerte en menores de 15 años cifrándose en 1.800 los accidentados en cascos urbanos en estos últimos años.
  • Indisciplina vial. En el entorno escolar, tanto en horas de entradas como de salidas, se encuentran ejemplos de incumplimiento de las normas de tráfico: dobles filas, aparcamiento en aceras y pasos peatonales, junto a otros comportamientos que, además, generan un riesgo real a quienes van caminando o en bicicleta.
  • Dificultad para jugar, entrenar la madurez y la autonomía. La percepción de peligro ha derivado en sobreprotección y continuo control adulto de la infancia, impidiendo el aprendizaje y dominio de numerosas aptitudes imprescindibles para el buen desarrollo físico y la maduración de destrezas psicológicas básicas. Las dificultades de los menores para caminar, correr y relacionarse con su entorno inmediato, se han vinculado, no solo con falta de autonomía, sino con problemas crecientes de soledad y aislamiento en niños y niñas, o con el incremento del estrés emocional e hiperactividad.
  • Obesidad: la epidemia del s. XXI. Alrededor de un 40 % de menores tienen sobrepeso, de los que un 19 % de niños y un 17 % de niñas padecen obesidad, con efectos inmediatos y a largo plazo sobre la salud física, social y emocional. Los menores con obesidad corren mayor riesgo de sufrir otras afecciones crónicas de salud y enfermedades: asma, apnea del sueño, problemas en huesos y articulaciones, diabetes tipo 2 y enfermedades del corazón. También tienen más riesgo de padecer aislamiento social, depresión y baja autoestima.

El desplazamiento activo a los centros escolares y la actividad física en el entorno del barrio evita el sedentarismo, íntimamente vinculado al sobrepeso infantil.

  • Exposición infantil a la contaminación atmosférica. La contaminación del aire es un problema invisibilizado, aunque causa más muertes que los accidentes de tráfico: 000 muertes prematuras en Europa, según la Agencia Europea de Medio Ambiente. La infancia además es especialmente vulnerable, dado que afecta al crecimiento, la salud respiratoria o el desarrollo cognitivo.

La contaminación del aire en las ciudades -principalmente el NO2 y la materia particulada, PM25, PM10 y partículas ultrafinas (UFP) es un importante factor de riesgo para enfermedades como las infecciones respiratorias, el asma, las dolencias cardiovasculares o el cáncer de pulmón.

En relación con los entornos y rutas escolares, un estudio reciente en la ciudad de Barcelona mostró que, aunque los niños y niñas invierten solo un 6 % de su tiempo diario en estos desplazamientos a pie, absorben el 20 % de la dosis total diaria de contaminantes del aire durante este tiempo (el resto lo hacen en casa – 35 % - y la escuela – 30 %). Estos resultados ponen de manifiesto la necesidad de crear caminos escolares no solo seguros –desde el punto de vista de la accidentalidad- sino también saludables.

Más información en el Observatorio de Salud y Medio Ambiente “El aire que respiras: la contaminación atmosférica en las ciudades”.

  • Exposición infantil al ruido. El ruido impacta en nuestro sistema nervioso autónomo y endocrino, dando lugar a cambios en la frecuencia cardíaca, la presión arterial y la liberación de hormonas asociadas al estrés, como el cortisol. Diversos estudios han observado una asociación entre la contaminación acústica y el deterioro de la función cognitiva, perturbaciones hormonales, incluida la diabetes, accidente cerebrovascular y problemas de salud mental, como la depresión y el estrés. En Europa se calcula que el ruido provoca más de 72.000 hospitalizaciones y 16.600 muertes prematuras al año y, aunque son necesarios más estudios para confirmarlo, hay datos que sugieren que el ruido puede ser un factor de riesgo para el desarrollo de problemas de comportamiento y atención en niños y niñas.

Más información en el Observatorio de Salud y Medio Ambiente “Ruido y Salud”  

  • Isla de calor y verde urbano. La contaminación, el pavimento de asfalto, que retiene el calor e impermeabiliza el suelo, y la proximidad entre edificios, que no permite liberar el calor, generan las llamadas “islas de calor urbanas”. Todos estos factores, unidos a la falta de espacios verdes (parques, árboles) y azules (mar, ríos, estanques, fuentes), provocan incrementos de temperatura con graves efectos sobre la salud, especialmente en niños, niñas y personas mayores.

Cada vez hay más evidencias de que el verde urbano es beneficioso para la salud mental y cardiovascular de la población porque reduce el estrés, así como para el neurodesarrollo en niños y niñas.

Más información en el Observatorio de Salud y Medio Ambiente “Baños de bosque, una propuesta de salud”. 

Los efectos del cambio climático van a suponer, además, un verdadero reto en relación con el confort climático en las ciudades, a menos que prepararemos y adaptemos edificios y espacios públicos urbanos al previsible aumento de las temperaturas y la mayor incidencia de olas de calor.

Más información en el Observatorio de Salud y Medio Ambiente “Cambio Climático y Salud”.

En busca de una solución

Por todas estas cuestiones, las entidades mencionadas anteriormente, presentan una propuesta para que los entornos de los centros escolares se conviertan en Áreas de Protección de la Salud de la Infancia. Instan a todas las administraciones públicas competentes a trabajar de forma conjunta para aplicar las siguientes medidas:

  • Instalaciones de los propios centros escolares:
  1. Sustituir las zonas de aparcamiento que se encuentren dentro del recinto escolar por áreas estanciales y de juego.
  2. Reservar en todos los recintos educativos, o en sus aledaños, un espacio seguro para el aparcamiento de bicicletas, patines y patinetes para incentivar la movilidad activa al centro.
  3. Revegetar los patios escolares con arbolado y plantas que proporcionen sombra, frescor y color a estos espacios, mejoren la calidad del aire y amortigüen el ruido.
  • Alrededores y accesos a los centros escolares:
  1. Limitar el aparcamiento y el tráfico en las calles del entorno y, muy especialmente, en las inmediaciones de las entradas a los centros.
  2. Vigilar y hacer cumplir estrictamente la normativa vial a la entrada y salida de estudiantes para que el entorno escolar sea un espacio seguro y de convivencia.
  3. Priorizar la movilidad peatonal y ciclista en el viario del entorno escolar, creando corredores de acceso libres de coches, fomentando la presencia de vegetación y agua, y promoviendo zonas estanciales, de encuentro y de juego en el espacio público.
  • Planificación urbanística
  1. Integrar en la redacción del POUM (Plan de Ordenación Urbanística Municipal) medidas para fomentar entornos escolares seguros y saludables.
  2. Incorporar en los Planes de Movilidad Urbana Sostenible (PMUS) medidas específicas de limitación y pacificación del tráfico en los entornos escolares.
  3. Promover un cambio generalizado hacia el modelo de “Ciudad 30” para reducir la velocidad del tráfico en todo el viario urbano.
  • Zonificación escolar
  1. Priorizar la proximidad al centro escolar como criterio básico del área escolar, en beneficio de la infancia y de toda la comunidad, revirtiendo la implantación de “zona única de escolarización” que tan negativamente influye en el incremento de desplazamientos motorizados diarios.

¿Te sumas para apoyar la propuesta?

Puedes apoyar la propuesta de manera individual o como colectivo desde este formulario en la web de la Asociación Española de Pediatría (AEP).

Para ampliar información sobre esta iniciativa entra en: http://www.entornosescolares.es/

 

Etiquetas: Salud

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