La mortalidad materna en el siglo XXI

Aunque la mortalidad materna mundial se ha reducido un 44% desde 1990, cada día mueren en el mundo alrededor de 830 mujeres por causas relacionadas con el embarazo y el parto. Un 99% ocurre en los países en desarrollo. La mayoría de ellas podrían haberse evitado.

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Por definición, mortalidad materna es la muerte de una mujer durante el embarazo, parto o posparto. Solo en 2015, murieron unas 303.000 mujeres, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). O lo que es lo mismo, alrededor de 830 al día. «La mayoría de las muertes de este tipo se pueden prevenir. Las soluciones de atención médica para prevenir o gestionar las complicaciones son bien conocidas», apunta Christian Lindmeier, portavoz de la OMS.

  1. Mortalidad materna y pobreza
  2. Salud materna y salud neonatal
  3. Objetivos de Desarrollo Sostenible 

Mortalidad materna y pobreza

Casi la totalidad de la mortalidad materna (99%) corresponde a los países en desarrollo. En concreto, más de la mitad tiene lugar en el África Subsahariana y casi un tercio en Asia Meridional. Más de la mitad de estos casos se producen en zonas remotas, entornos frágiles y contextos de crisis humanitarias, donde las mujeres cuentan con menos posibilidades de recibir una atención sanitaria adecuada. «En los países con altos ingresos, casi todas las mujeres tienen al menos cuatro visitas de atención prenatal, son atendidas por médicos durante el parto y reciben después los debidos cuidados. En los países de bajos ingresos, esta cifra fue del 40% en 2015», explica Lindmeier.

La pobreza o la inexistencia de servicios adecuados no son los únicos motivos que impiden que las mujeres reciban o busquen atención durante el embarazo y el parto. La distancia, la falta de información o las prácticas culturales son otros factores que afectan a esta situación.

Especialmente en los países en desarrollo, el mayor riesgo de mortalidad materna corresponde a las adolescentes de menos de 15 años debido, principalmente, a complicaciones durante el embarazo y el parto. «Es vital prevenir embarazos no deseados o muy tempranos. Todas las mujeres, incluidas las adolescentes, necesitan acceso a anticonceptivos, servicios de aborto seguros en toda la extensión de la ley y servicios de calidad después del aborto”, señala Lindmeier.

Salud materna y salud neonatal

Las principales complicacionescausantes del 75% de las muertes maternas– son hemorragias graves e infecciones producidas generalmente tras el parto, hipertensión gestacional, complicaciones en el parto o abortos peligrosos. Las demás están asociadas a enfermedades como el paludismo o la infección por VIH en el embarazo. 

«Es inaceptable que el embarazo y el parto continúen siendo una situación que amenaza la vida de las mujeres», señala Tim Evans, director superior de Salud, Nutrición y Población del Banco Mundial. El éxito de una cobertura sanitaria universal no solo pasa por un fácil acceso a la atención médica igual para todos, «sino que debe ser de calidad y asequible que garantice una vida saludable y productiva para sus hijos y su familia», añade.

Las soluciones sanitarias para prevenir o tratar las complicaciones implican que «todas las mujeres necesitan acceso a la atención prenatal durante la gestación, a la atención especializada durante el parto, y a la atención y apoyo en las primeras semanas tras el parto», explica Lindmeier. La salud materna y neonatal están estrechamente relacionadas. Alrededor de 2,5 millones de recién nacidos murieron y otros 2,7 millones nacieron muertos en 2015. Es particularmente importante que todos los partos «sean atendidos por profesionales sanitarios capacitados, dado que la atención y el tratamiento a tiempo pueden suponer para la mujer y el niño la diferencia entre la vida y la muerte», añade.

Pero no solo existen grandes disparidades entre los países, sino también dentro de un mismo país, entre mujeres con ingresos altos y bajos, y entre la población rural y la urbana. Según datos del Banco Mundial, Estados Unidos registra las tasas de mortalidad materna más altas de los países desarrollados: 14 puntos, una cifra que ha duplicado desde la década de los 90, cuando tenía el mismo ratio que los países europeos (España se encuentra a la cabeza, con un 5 puntos).

Objetivos de Desarrollo Sostenible 

Si no se remedia la situación actual y se mantiene esta tendencia, 30 millones de recién nacidos morirán de aquí a 2030. Una de las metas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible consiste en reducir la razón de mortalidad materna mundial por debajo de 70 por 100.000 nacidos vivos antes de esa fecha y lograr que ningún país supere el doble de la media mundial.

En línea con estos objetivos, el Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon presentó durante la Asamblea General de las Naciones Unidas de 2015 la Estrategia Mundial para la Salud de la Mujer, el Niño y el Adolescente 2016-2030. La hoja de ruta tiene como meta, además, acabar con todas las muertes evitables de mujeres, niños y adolescentes, y crear un entorno en el que estos grupos de población no solo sobrevivan, sino que se desarrollen y vean transformarse sus entornos, su salud y su bienestar.

Para ello es imprescindible resolver las desigualdades en la calidad de los servicios de atención de la salud reproductiva, materna y neonatal y en el acceso a ellos; lograr una cobertura sanitaria universal para una atención integral a la salud reproductiva, materna y neonatal; abordar todas las causas de mortalidad materna y reproductiva, y de discapacidades conexas; reforzar los sistemas de salud para recopilar datos de alta calidad a fin de que respondan a las necesidades y prioridades de las mujeres y niñas y garantizar la rendición de cuentas con el fin de mejorar la calidad de la atención y la equidad.

Por Carmen Gómez-Cotta

Etiquetas: Salud