Espacios verdes, un aliado contra la menopausia

Entre los numerosos beneficios que aporta la vegetación urbana a la salud, se encuentra el retraso en la aparición de la menopausia. Los mecanismos biológicos por los que se produciría este proceso son todavía una incógnita.

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Construir parques, plantar huertos urbanos, incrementar el número de árboles de las aceras... Existe un amplio abanico de opciones para hacer que las ciudades sean más verdes. Y, pese a que algunas son más eficientes que otras, todas ellas comparten una ventaja notable: proporcionan numerosos beneficios para la salud (Twohig-Bennett & Jones, 2018). Algunos de estos efectos positivos incluyen una reducción del estrés, la prevención de algunas enfermedades y, según la evidencia científica más reciente, también pueden ayudar a retrasar la aparición de la menopausia (Triebner et al., 2019).

Vivir en entornos con más zonas verdes puede retrasar la aparición de la menopausia

Tal y como han descrito varios artículos científicos (Kondo et al., 2018), los efectos de los espacios verdes abarcan desde la reducción del riesgo de obesidad (O'Callaghan-Gordo et al., 2020) hasta la mejora de la atención infantil (Dadvand et al., 2017), pasando por la ralentización del declive físico durante el envejecimiento (De Keijzer et al., 2018). Uno de las aportaciones más recientes ha sido la relación entre la exposición a la vegetación urbana y un fenómeno exclusivo de las mujeres: el retraso en la aparición de la menopausia (Triebner et al., 2019).

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Este hallazgo, publicado en 2019 en la revista Environment International, se basa en los datos de 1.955 mujeres de nueve países europeos distintos (España, Francia, Alemania, Bélgica, Reino Unido, Suecia, Estonia, Islandia y Noruega). Para desarrollar el estudio, las participantes recibieron un seguimiento exhaustivo durante más de veinte años basado en varios cuestionarios sobre sus hábitos de vida y su estado de salud, diversos análisis de sangre y la evaluación periódica de la cantidad de vegetación alrededor de sus hogares.

De acuerdo con los resultados de la investigación, el equipo de expertas y expertos pudo concluir que las mujeres que viven en áreas escasas en vegetación desarrollan la menopausia 1,4 años antes que las que viven en vecindarios en los que abundan las zonas verdes. Así, las participantes del estudio que vivían en zonas con más vegetación desarrollaron la menopausia alrededor de los 51,7 años, mientras que las mujeres que vivían en zonas pobres en espacios verdes rondaban la edad de 50,3 años.

Las hormonas, los factores clave del proceso

Aunque varían en cada mujer, los síntomas de la menopausia son ampliamente conocidos. Sofocos, cambios de humor, aumento de peso, flacidez de la piel… ¿El responsable? El cese de la función ovárica, un proceso que se da de manera natural alrededor de los cincuenta años y cuya principal consecuencia es un descenso en la producción de estradiol. Esta hormona participa en numerosos procesos fisiológicos: el control de la masa ósea, la producción de ciertas proteínas en el hígado, la regulación del flujo sanguíneo en las arterias coronarias... Es por ello que, cuando su concentración disminuye, provoca alteraciones en el cuerpo femenino, llegando incluso a vincularse con la aparición de enfermedades como la osteoporosis o el declive de la función pulmonar.

¿De qué manera los espacios verdes pueden influir en la función ovárica? Si bien el proceso biológico exacto sigue siendo, por el momento, desconocido, las y los expertos en la materia han observado algunos cambios fisiológicos tras la exposición a los espacios verdes. Uno de ellos es la reducción del cortisol, una hormona estrechamente vinculada al estrés (Ewert & Chang, 2018) y cuya disminución también se relaciona con un aumento en los niveles de estradiol. Es posible que aquellas mujeres que viven cerca de espacios verdes presenten niveles más bajos de cortisol que les permiten mantener altos los niveles de estradiol y, por lo tanto, pasar más tarde la menopausia (Ewert &  Chang, 2018).

Por otro lado, se sabe que la aparición de patologías mentales como la depresión está vinculada con un desarrollo más temprano de la menopausia. En este sentido, los espacios verdes también pueden contribuir al aplazamiento de la menopausia, ya que se ha demostrado que el verdor de los vecindarios promueve la salud mental (Sugiyama et al., 2008). Probablemente, la reducción del estrés, el aumento de la actividad física y la mejora de la interacción social que proporcionan la vegetación en áreas urbanas estén detrás de los beneficios mentales que aportan los espacios verdes a las personas.

La menopausia como indicador de salud

Más allá del significado social y de los síntomas habituales que acompañan el cese de la función ovárica, la menopausia es un marcador de salud. A edades tardías, este fenómeno natural se ha asociado con la supervivencia general, la esperanza de vida (Ossewaarde et al., 2005) y la reducción de la mortalidad (Jacobsen et al., 2003). De hecho, según un estudio holandés, un retraso de un año en la menopausia podría relacionarse con una disminución del 2% del riesgo de muerte por todas las causas.

Los efectos positivos de la vegetación sobre la salud femenina suman un eslabón más a la larga cadena de elementos que evidencian los beneficios de los espacios verdes para la salud de las personas. Para la sociedad actual, en la que los hijos se tienen cada vez más tarde, la ralentización del envejecimiento reproductivo es una causa fundamental. Teniendo en cuenta la urbanización acelerada que está sufriendo la población a nivel mundial, es crucial recordar que las ciudades más verdes son también ciudades más saludables.

 

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Artículo del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal)

Kai Triebner es investigador en la Universidad de Bergen e investigador visitante en ISGlobal.

El Instituto de Salud Global de Barcelona nace de forma oficial en el año 2010 bajo el impulso de la Fundación “la Caixa” e instituciones académicas y gubernamentales que buscan dotar a Barcelona de un centro de referencia de investigación y traslación que dé respuesta a los retos de la salud global del siglo XXI. Sin embargo,  ISGlobal acumula más de 30 años de experiencia en el campo de la salud y consolida un nodo de excelencia basado en la investigación que tiene su origen en los ámbitos hospitalario y académico.

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Referencias bibliográficas

Dadvand, P., Tischer, C., Estarlich, M., Llop, S., Dalmau-Bueno, A., López-Vicente, M., ... & Rodriguez-Dehli, C. (2017). Lifelong residential exposure to green space and attention: a population-based prospective study. Environmental Health Perspectives, 125(9), 097016.

De Keijzer, C., Tonne, C., Sabia, S., Basagaña, X., Valentín, A., Singh-Manoux, A., ... & Dadvand, P. (2019). Green and blue spaces and physical functioning in older adults: Longitudinal analyses of the Whitehall II study. Environment International, 122, 346–356.

Dratva, J., Real, F.G., Schindler, C., Ackermann-Liebrich, U., Gerbase, M.W., Probst-Hensch, N.M., ... & Morabia, A. (2009). Is age at menopause increasing across Europe? Results on age at menopause and determinants from two population-based studies. Menopause, 16(2), 385–394.

Ewert, A., & Chang, Y. (2018). Levels of nature and stress response. Behavioral Sciences, 8(5), 49.

Jacobsen, B.K., Heuch, I., & Kvåle, G. (2003). Age at natural menopause and all-cause mortality: a 37-year follow-up of 19,731 Norwegian women. American Journal of Epidemiology, 157(10), 923–929.

Kondo, M.C., Fluehr, J.M., McKeon, T., & Branas, C.C. (2018). Urban green space and its impact on human health. International Journal of Environmental Research and Public Health, 15(3), 445.

O'Callaghan-Gordo, C., Espinosa, A., Valentin, A., Tonne, C., Pérez-Gómez, B., Castaño-Vinyals, G., ... & Vanaclocha-Espi, M. (2020). Green spaces, excess weight and obesity in Spain. International Journal of Hygiene and Environmental Health, 223(1), 45–55.

Ossewaarde, M.E., Bots, M.L., Verbeek, A.L., Peeters, P.H., Van der Graaf, Y., Grobbee, D.E., & Van der Schouw, Y.T. (2005). Age at menopause, cause-specific mortality and total life expectancy. Epidemiology, 556–562.

Sugiyama, T., Leslie, E., Giles-Corti, B., & Owen, N. (2008). Associations of neighbourhood greenness with physical and mental health: do walking, social coherence and local social interaction explain the relationships? Journal of Epidemiology & Community Health, 62(5), e9– e9.

Triebner, K., Markevych, I., Hustad, S., Benediktsdóttir, B., Forsberg, B., Franklin, K.A., ... & Jõgi, R. (2019). Residential surrounding greenspace and age at menopause: A 20-year European study (ECRHS). Environment International, 132, 105088.

Twohig-Bennett, C., & Jones, A. (2018). The health benefits of the great outdoors: a systematic reviewand meta-analysis of greenspace exposure and health outcomes. Environmental Research, 166, 628–637.

Etiquetas: Naturaleza saludable

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