Humanización sanitaria: hacia unas consultas más amables

​​​​​​​En los últimos años, la asistencia sanitaria ha visto cómo se ha desplazado el centro de atención de la persona enferma, y su lugar lo ha ocupado la enfermedad o la tecnología. ¿Volveremos a situar al enfermo en el centro de los cuidados tras la pandemia?

Humanización sanitaria

Aunque probablemente si lee la palabra iatrofobia –o latrofobia– no sepa a qué nos referimos, seguro que conoce a alguien que la padece: pánico a ir al médico. Aunque tenga que ver con el miedo a la enfermedad o a la muerte, también está relacionada con la progresiva despersonalización de la medicina que, en los últimos años, ha vivido un enorme avance tecnológico que a menudo ha supuesto un trato más distante con los pacientes. Para revertir la tendencia, el primer paso no requiere de grandes innovaciones, sino apostar por la humanización sanitaria.

«Humanizar es buscar el bien, entrar en la condición en que se encuentran los demás, compadecerse de lo que viven y desencadenar dinamismos de solidaridad que alivien el sufrimiento ajeno», explica el doctor José Carlos Bermejo, experto y autor del libro Humanizar la asistencia sanitaria. Para él, se trata de poner el foco en el paciente en el más amplio sentido y centrarse en los cuidados. «Deberían no existir listas de espera, debería tratarse a las personas como lo que son –no como enfermedades–, debería importarnos lo intangible pero profundamente humano, como la dimensión emocional, social, ambiental, espiritual y familiar. Cuando un individuo enferma, necesita ser mirado en todos los procesos: humanizar comporta adquirir competencias blandas para entablar lo genuino del mundo del cuidado y la salud, que es la alianza terapéutica», afirma.

No se trata de un concepto nuevo. Ya en 1984 el Ministerio de Sanidad lanzó un Plan de Humanización de Asistencia Hospitalaria, algo que supuso un paso importante para reconocer la vulnerabilidad de los enfermos y la necesidad de que fueran tratados con rapidez, dignidad, responsabilidad y respeto. Desde la creación de un servicio de atención al paciente a la ampliación del horario de visitas o el establecimiento de sistemas de cita previa para evitar aglomeraciones –entre otras cosas–, esta medida supuso además un impulso clave para una Carta de derechos y deberes de los pacientes.

«Los pacientes no elegimos estar enfermos y no somos máquinas que no funcionan o cuerpos portadores de una o varias enfermedades; tenemos un cuerpo doliente, pero también mente y espíritu. El hecho de enfermar tiene consecuencias también en las esferas psicosocial y emocional, en las relaciones y en los sentimientos; aspectos que también tienen que ser tomados en cuenta durante los periodos de enfermedad», afirma Begoña Barragán en el Análisis de situación de los aspectos humanísticos de la atención sanitaria en España, publicado por la fundación Humans, un organismo constituido por profesionales del mundo sociosanitario para facilitar el proceso de humanización en las actitudes, las instituciones y la organización de los centros.

Los avances de las últimas décadas –la medicina preventiva, los tratamientos que han alargado y mejorado la vida de los pacientes o la posibilidad de realizar consultas a distancia gracias a la telemedicina, por ejemplo– han configurado un nuevo marco de atención a los pacientes crónicos. Sin embargo, en paralelo, también existe un riesgo en la despersonalización de la atención médica, sobre todo en consultas masificadas. Para revertirlo, los profesionales piden humanizar la medicina desde todos los ámbitos. «No es solo el médico el depositario de dicha aptitud, sino que es una forma de ver y atender a la persona vulnerable y enferma depositada en aquel profesional que participa en algunos de los múltiples puntos de las rutas asistenciales del paciente», explica en el informe Julio Zarco, presidente de la fundación.

Formar de manera integral a los profesionales, humanizar las corporaciones y organizaciones o incorporar a los pacientes al proceso de toma de decisiones son algunas de las áreas en las que se puede actuar. En un momento en el que los profesionales están más que nunca en primera línea, valorar su trabajo y establecer una red de cuidado y apoyo mutuo es un primer gesto para conseguir que las consultas sean un entorno seguro y humano de ambos lados del escritorio.

Por ETHIC

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