Ángel Pes: “La transparencia es una vacuna contra la corrupción”

El presidente de la Red Española del Pacto Mundial de Naciones Unidas y director de Responsabilidad Corporativa de Caixabank, Ángel Pes, reivindica en esta entrevista el papel de la empresa como motor de transformación social y defiende la cultura de la transparencia como base del progreso social y económico.

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—360: La palabra que está tristemente de moda estos días en España es corrupción, un problema grave que algunos sitúan en la antesala de la crisis. ¿Cómo puede frenarse?

—Pes: El Décimo Principio del Pacto Mundial es el compromiso de las empresas que lo firman en la lucha contra la corrupción, por lo tanto, desde el punto de vista empresarial, el ser firmante de los Principios ya implica comprometerse públicamente. Asumes este compromiso más allá de las exigencias legales, es decir, en entornos en los que opere la empresa y no haya una estructura institucional o legal suficientemente sólida para garantizar, a través del cumplimiento de la ley, que no se incurre en prácticas corruptas. La empresa se compromete a adoptar este tipo de prácticas yendo más allá de lo que diga la ley. Este es el marco en el que se sitúa el Décimo Principio, porque se entendía que fundamentalmente era un principio aplicable en caso de empresas multinacionales que trabajaban en países donde existía esta debilidad institucional o donde la legislación del país no era suficientemente clara en este terreno. Naturalmente, lo que ha ocurrido en el caso español, es que es un país que forma parte de los países desarrollados con un marco legal suficientemente antiguo y establecido, y hemos comprobado que en determinadas circunstancias el fenómeno de la corrupción puede ser muy general. En una situación de este tipo, hay que atenerse al principio de que no hay sociedades corruptas, sino que los sistemas institucionales bajo los que viven, en algunos casos, facilitan la corrupción. En el caso de España, yo creo que es evidente a estas alturas que el problema de la corrupción no es simplemente un problema de poner a la persona equivocada en el lugar en el que no debería estar, sino que responde más bien a unos déficits institucionales que hay que corregir. En este contexto, atenerse al Décimo Principio es más válido que nunca.

—360: ¿Y qué papel juega la transparencia?

—P: La transparencia es una vacuna contra la corrupción. Significa fundamentalmente que las decisiones que se adoptan sean explicables y publicables. También, que la composición de los órganos de gobierno, en los distintos niveles, obedezca a unos principios basados en la profesionalidad, en el mérito y en principios absolutamente transparentes, que eviten las prácticas de nepotismo y favoritismo. En el ámbito empresarial, hay un control que se produce a través de los mercados; y con una legitimación muy exigente. Esto no evita que haya casos de corrupción también en el ámbito empresarial. Pero lo que no se da es una situación generalizada en la que los casos de corrupción alcancen niveles que hagan dudar del sistema, cosa que en otros ámbitos no está tan claro.

—360: ¿Cómo está afectando la crisis a la responsabilidad corporativa?

—P: La crisis pone de manifiesto de una forma más evidente la necesidad de una práctica empresarial basada en la responsabilidad corporativa. Se trata de que las empresas, al realizar su legítima función, que es generar un valor económico, también contribuyan a solucionar los problemas básicos de la sociedad: pobreza, sostenibilidad, respeto al medioambiente, igualdad de género, derechos humanos… Toda una serie de cuestiones que caracterizan lo que es una sociedad justa. Son principios que las empresas deben asumir. Y todo este discurso es necesario para afrontar con posibilidades que la crisis sirva para obtener un tipo de sociedad mejor. Es uno de los ingredientes de la solución.

—360: ¿En qué otras dimensiones beneficia desarrollar iniciativas innovadoras de responsabilidad corporativa?

—P: Creo que ha citado una palabra importante, que es el concepto de innovación, normalmente asociado a la cuestión tecnológica, que es una parte importante del mismo. Sin embargo, hay otros aspectos que también son relevantes para las empresas y que incorporan factores muy importantes de innovación. Entre estos elementos está la organización de la empresa y su adaptación a la evolución de la sociedad desde el punto de vista de los valores que dominan y las cuestiones que van apareciendo como relevantes. Adoptar, por ejemplo, criterios de sostenibilidad en la estrategia de una empresa significa incorporar unos componentes de innovación muy importantes. Implica en muchos casos rediseñar procesos de producción y hacer las cosas de manera distinta. Para ello es necesario previamente un cambio de mentalidad de toda la empresa. Sin la convicción y adopción de este tipo de valores que resumimos bajo el paraguas de responsabilidad corporativa, es muy difícil que se dé el cambio. La RSC está muy cerca de la innovación.

—360: ¿Y qué beneficios aportan las políticas de integración y diversidad?

—P: A parte de la cuestión de respetar un principio fundamental, como la igualdad entre géneros y distintos grupos sociales, en un momento en el que las empresas deben pensar, cuando producen servicios o productos, que su ámbito de actuación no va a ser solo el del propio país, sino que empresas de tamaño medio tienen que tener una voluntad para actuar en mercados distintos a aquel en que han nacido. Para ello, contar con diversidad de personas, culturas y orígenes es un factor de enriquecimiento para la empresa que favorece y ayuda a ser capaz de actuar de forma adecuada en entornos sociales y culturales distintos. Esta es una situación que cada vez más empresas se ven obligadas a adoptar. Las empresas que están sufriendo menos los efectos de las crisis son aquellas que tienen actividad internacional.

—360: En España, ¿hay una asignatura pendiente del sector empresarial a la hora de impulsar la conciliación?

—P: Legalmente se ha avanzado bastante en este terreno, existe una regulación legal. Es cierto que los horarios españoles, en términos generales, tienen una cierta irracionalidad. Si los comparamos con los horarios europeos, creo que es un elemento en el que queda mucho por avanzar. La conciliación tiene dos componentes: la gestión de los horarios, es decir, que las personas que trabajan puedan además mantener una familia desde el punto de vista de la relación familiar con los hijos; y una cuestión de compartir entre géneros, que es tan importante como el primer aspecto. Está claro que en este sentido la función de las empresas es relevante, deben facilitar estas posibilidades a hombres y mujeres sin discriminación, pero sobre todo es un trabajo cultural del conjunto de la sociedad, porque no solo hay que crear las condiciones para que sea posible, sino también las personas que tengan la voluntad de hacerlo.

—360: ¿Cuál debe ser el papel del sector privado ante los retos sociales y medioambientales de nuestra época?

—P: Yo creo que hay un elemento importante en la crisis actual y es que es difícil pensar que se pueda superar sin contar con el sector privado. Uno de los ejes para avanzar es la colaboración público-privada en las cuestiones fundamentales, y una de ellas es la sostenibilidad. En general, creo que las políticas que se diseñan desde el sector público deben tener muy en cuenta cómo pueden contribuir las empresas, las ONG y la estructura que tiene la sociedad al margen del sector público para facilitar que los programas que se lleven a término sean programas en los que el sector privado pueda participar activamente.

—360: Pero, más allá de los incentivos públicos, también es demandable al sector privado responsabilidad, iniciativa, a la hora de implicarse en los retos sociales y medioambientales...

—P: Este es el núcleo del concepto de la responsabilidad corporativa. Las empresas, dentro de su estrategia, deben asumir la capacidad de creación de valor económico respetando los valores recogidos en los principios del Pacto Mundial. Creo que las empresas en general tienen una predisposición a actuar de esta forma si el marco institucional lo favorece y lo incentiva, a través de la legislación y a través de la creación de los canales que las vinculan al sector público.

—360: ¿Cuál es el peso específico que tiene la red de Pacto Mundial en España con el resto de organizaciones de la red?

—P: España es el país con el mayor número de firmantes, 2.069 al 31 de marzo de 2013. La mayoría son empresas de tamaño mediano y pequeño. Es importante esto porque demuestra que el concepto de responsabilidad corporativa no es un concepto que se limite a unas cuantas empresas de gran tamaño, sino que se está asumiendo por un tejido empresarial mediano y pequeño, que es el que predomina en España. La Red Española ha recibido premios importantes, el último en la reunión de Rio +20, por alguna de sus iniciativas, la más destacada es la de conseguir extender los Principios a la red de medianas empresas a través del programa RSE PYME que se hace en colaboración con el ICO y con algunas grandes empresas como Mapfre. Además, como presidente de la Red Española del Pacto Mundial, formo parte del organismo que dirige el Pacto Mundial a escala internacional y es precisamente porque se es consciente de que la Red Española tiene un peso relevante.

Etiquetas: Entrevista

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