La transparencia como instrumento de democracia social y eficiencia económica

La transparencia aumenta la capacidad de control sobre los poderes públicos y económicos por parte de la sociedad civil y es, por tanto, una herramienta fundamental en la lucha contra la corrupción. Esta es la base sobre la que se desarrolla la reflexión de Jesús Lizcano, catedrático de la Universidad Autónoma de Madrid y presidente de Transparencia Internacional-España.

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En una sociedad moderna como la actual, y en un contexto de profunda crisis económica como la que venimos sufriendo, los ciudadanos tienen derecho y exigen cada vez más estar suficientemente informados y tener un mayor grado de participación en las decisiones que les afectan. Para conseguir este importante objetivo social se hace cada vez más necesaria la existencia de un sistema político, jurídico y económico realmente transparente, es decir, que los ciudadanos reciban, o al menos tengan acceso, a una información más rápida y detallada de todo lo que ocurre y se decide en las distintas instituciones públicas pertenecientes a los tres poderes que vertebran la sociedad: legislativo, ejecutivo y judicial, así como en las entidades privadas (empresas y entidades no lucrativas) en aquello que esté relacionado con el interés público. 

La transparencia se convierte así en un pilar básico que la sociedad actual ha de desarrollar de una forma amplia y permanente como elemento fundamental para conseguir un mínimo nivel de democracia social y de eficiencia económica, y para que los ciudadanos no queden así desprotegidos y desprovistos de uno de sus derechos fundamentales: el derecho a la información y, en definitiva, el derecho a saber. Además, la transparencia posibilita un cierto control de los poderes públicos por parte de la sociedad civil y, por tanto, una herramienta fundamental de lucha contra la corrupción, verdadera lacra social que perjudica enormemente la justicia social y el desarrollo económico e institucional en una buena parte de los países del mundo.

En este contexto, y con dichos objetivos, la sociedad civil viene desarrollando iniciativas que promueven e impulsan esa transparencia, y entre ellas cabe citar las de la ONG Transparencia Internacional, organización no gubernamental implantada en un centenar de países, que tiene como objetivo fundamental combatir la corrupción e impulsar en los distintos países un mínimo nivel de transparencia que haga que los ciudadanos puedan estar suficientemente informados y puedan así participar más en las decisiones políticas, económicas y sociales que les conciernen. 

Una de las actividades principales de Transparencia Internacional es analizar e investigar el nivel de corrupción existente en el mundo, y ello en distintos ámbitos y niveles de apreciación, tanto en la escala de lo público como de lo privado. Esta organización viene así publicando periódicamente cuatro informes a nivel internacional: a) el Índice de Percepción de la Corrupción, por el que se lleva a cabo un estudio que se proyecta sobre la mayor parte de los países del mundo y que mide el nivel de percepción que los ciudadanos e instituciones tienen respecto a la corrupción en sus propios países; b) el Barómetro Global de la Corrupción, que hace un análisis más detallado y cualificado, por sectores, del nivel de corrupción existente en cada país; c) el Índice de Fuentes de Soborno, que evalúa el nivel existente de sobornos en las empresas exportadoras de las mayores economías o países más exportadores del mundo; d) el Informe Global sobre la Corrupción, de carácter más exhaustivo sobre la situación y evolución en el último año de la corrupción en un buen número de países.

Además de los informes anteriores, cabe señalar que Transparencia Internacional España viene elaborando a nivel nacional varios índices de transparencia, como son: a) el Índice de Transparencia de los Ayuntamientos (ITA), b) el Índice de Transparencia de la gestión del Agua (INTRAG), c) el Índice de Transparencia de las Comunidades Autónomas (INCAU) y d) el Índice de Transparencia de las Diputaciones (INDIP).

Otro de los desafíos que se enmarcan dentro del terreno de la transparencia y la ética es la responsabilidad social de las instituciones que forman el sistema socioeconómico. En estos últimos tiempos se está desarrollando de forma importante el concepto, la metodología y la sensibilidad de las empresas en torno a lo que se llama responsabilidad social empresarial o también responsabilidad social corporativa, y que tiene un importante componente de ética y de respeto por el entorno natural en el que se mueven las propias empresas, así como por los diferentes stakeholders o grupos de interés relacionados con las mismas, y que está igualmente relacionado con el nivel de la transparencia de estas entidades, en la medida en que proporcionen información amplia, rigurosa y ágil sobre las actividades, la estructura de gobierno y los objetivos de cada entidad en relación con los intereses sociales.

Con esta orientación social y transparente de las empresas, cabe recordar la importancia que tiene que las mismas presenten ante la sociedad, además de las cuentas anuales (información ya de carácter obligatorio), también unas memorias amplias y detalladas sobre otros muchos aspectos sociales, medioambientales, etc. siguiendo ese objetivo de responsabilidad social.

La transparencia, en definitiva, constituye un importante valor social que hemos de impulsar entre todos: ciudadanos, empresa y administraciones públicas, como elemento fundamental que nos permita alcanzar el nivel de democracia social y de eficiencia económica que todos deseamos.

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